Erasmus en Tallinn (IV): Cuentos y leyendas de la ciudad

En la entrada de hoy quiero contaros algunas de las historias que conforman el folklore de la capital de Estonia. La ocupación de la ciudad por diferentes pueblos a lo largo de su historia ha dado lugar a diversos mitos y leyendas sobre su origen. Al ser cuentos que forman parte de la tradición, existen múltiples versiones. Por tanto, las historias que cuento aquí son una mezcla de todo lo que he aprendido, leído y escuchado durante mi breve estancia en Tallinn.

 

El origen mítico de la colina Toompea

Durante la Edad Media, la colina Toompea (parte alta del casco antiguo) fue el lugar de residencia del estamento nobiliario, militar y eclesiástico, y funcionaba como una entidad independiente y aislada del resto de la ciudad. De hecho, el nombre ‘Toompea’ viene del alemán ‘Domberg’ que significa ‘colina de la catedral’. Hoy en día, alberga algunos de los sitios más turísticos de Tallinn como la Catedral de Alejandro Nevski, la Catedral de Santa María y diversos miradores.

No obstante, existe una leyenda que remonta el origen de la colina a un pasado mítico. Según la historia, tras la muerte del heroico guerrero Kalev, su esposa Linda comenzó a colocar piedras sobre los restos del difunto, dando lugar a la colina Toompea. Tras realizar aquel esfuerzo sobrehumano, Linda decidió sentarse para descansar, pero se transformó en una piedra.

Para recordar esta historia, los ciudadanos de Tallinn crearon un parque contiguo a la colina al que pusieron por nombre Lindamägi (‘el monte de Linda’). En 1920, colocaron una escultura que representa a Linda, triste y cansada tras colocar la última piedra.

DSC_0567
Lindamägi
DSC_0572
Monumento de Linda
DSC_0576
Castillo de Toompea
DSC_0577
Catedral de Alejandro Nevski en la colina Toompea

El viejo Toomas, un símbolo de la ciudad

Desde 1530, una figura vigila a los ciudadanos de Tallinn desde la torre del Ayuntamiento. Se trata de la veleta del viejo Toomas, que representa a un anciano con sombrero y bigote portando una lanza. Actualmente, la veleta que se conserva no es la original, ya que esta fue dañada durante un bombardeo en 1944.

La leyenda del viejo Toomas se remonta a los concursos de tiro con arco que se celebraban cada primavera durante el periodo medieval. El objetivo del certamen, en el que solo podían participar personas nobles adineradas, era derribar un loro de madera colocado sobre un poste. Sin embargo, nadie había sido capaz de conseguirlo y, por tanto, nadie había ganado el codiciado premio, una copa de plata.

En una ocasión, cuando todos los caballeros de la ciudad estaban preparados para disparar, el loro cayó abatido por un joven arquero llamado Toomas, de origen pobre. A pesar de no recibir el premio, por no pertenecer al estamento nobiliario, le ofrecieron un puesto en la guardia de la ciudad. Años más tarde, durante la Guerra de Livonia, Toomas fue de gran ayuda y gracias a su valentía consiguió ganarse el cariño y la confianza de los habitantes de Tallinn.

A su muerte, los vecinos colocaron la estatua de metal en la parte superior del Ayuntamiento para que protegiese la ciudad hasta el final de los tiempos. Desde entonces, el viejo Toomas se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad y un ejemplo de superación y valentía.

DSC_0582
Torre del Ayuntamiento
DSC_0583
Veleta del viejo Toomas

El misterio de San Olaf

La iglesia de San Olaf es el edificio más alto de Tallinn y, durante casi cien años (1549-1625), fue el edificio más alto del mundo con 159 metros (actualmente, posee una altura de 124 metros). Su construcción comenzó en el siglo XII, aunque fue reconstruida varias veces durante los siglos posteriores. La causa de su gran altura tiene que ver con la necesidad de Tallinn de poseer un símbolo que identificase la ciudad desde el mar para favorecer el comercio.

La leyenda de San Olaf parte de esta misma idea de elevar un edificio que llamase la atención desde la distancia. Los ciudadanos acordaron la construcción de un templo de gran envergadura, sin embargo, era una tarea ardua de realizar ya que nadie se veía capacitado para llevar a cabo dicha empresa.

Un día apareció en la ciudad un misterioso hombre que se comprometió a realizar el proyecto por una elevada suma de dinero. Como los habitantes de Tallinn no eran capaces de pagar la cantidad que el hombre demandaba, les propuso un reto: si los ciudadanos averiguaban su nombre antes de que finalizase la construcción de la iglesia, este no cobraría nada. La gente, pensando que sería fácil dar con el nombre, aceptaron el desafío.

Al día siguiente, el extraño se puso manos a la obra mientras los vecinos trataban de encontrar alguna pista que diera con su identidad. El tiempo pasaba y la construcción del templo cada vez estaba más avanzada, pero el nombre de aquel señor seguía siendo una incógnita. Movidos por el miedo a tener que pagar la elevada cantidad de dinero, los ciudadanos enviaron a un espía para que localizase el hogar del hombre y así descubrir su nombre.

Tras varios días de búsqueda, el espía consiguió encontrar la casa del arquitecto, pero su esposa se negó a decir el nombre. El espía no se dio por vencido y decidió quedarse fuera de la casa, esperando una pista que le condujera a la respuesta. De pronto, un bebé se puso a llorar en el interior y, acto seguido, la mujer comenzó a cantar una canción:

“Duérmete mi niño, no llores más,

que Olaf a casa, pronto volverá”

Al escuchar esto, el espía regresó corriendo a Tallinn para contarle a los vecinos lo que había averiguado. Cuando la multitud llegó a la iglesia, Olaf estaba colocando la cruz que coronaba la torre. Desde abajo, la gente comenzó a gritar: “¡Olaf! ¡Olaf! ¡La cruz está torcida!”. El hombre, atónito y desconcertado, perdió el equilibrio y cayó al vacío. Al tocar el suelo, su cuerpo se convirtió en piedra y de su boca salieron un sapo y una serpiente (que, desde entonces, forman parte de la decoración del pórtico de la iglesia).

DSC_0356DSC_0587

Conocer estas historias que forman parte del folklore de Tallinn me ha hecho conectar de una forma diferente con ella. Cada día, la ciudad me roba un poquito más el corazón y me hace sentir que la decisión de vivir aquí ha merecido la pena por completo. Nos vemos pronto, ¡hasta la próxima!

Un comentario en “Erasmus en Tallinn (IV): Cuentos y leyendas de la ciudad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s